Mostrando entradas con la etiqueta pvdc. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pvdc. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de agosto de 2011

El nacimiento de Zoe, mi maravilloso PVDC en casa!

Hacia 2 años y 9 meses tuve a mi primer hija por cesárea, creo que innecesaria pero ya no importa. Esta vez todo iba a ser diferente, desde antes de embarazarme que venia buscando información y personas que me acompañaran y me apoyaran a intentar un parto vaginal y así fue. Todo comenzó el jueves 03 de junio. Mi FPP era para el martes 01 y para ese entonces mi ansiedad era insoportable. A la mañana todo parecía normal hasta que fui al baño y vi un flujo rosa, nada del otro mundo, no era sangre pero sí era diferente a lo que venia teniendo durante el embarazo. Esperé un rato para ver si paraba o no y entonces llamé a Nati (una de las parteras) para preguntarle si eso era el tapón mucoso o si tenia que preocuparme, ella me dijo que estaba empezando a trabajar el cuello del útero, que no me alarme y que preste atención si veía el tapón. Así estuve todo el día, con contracciones cada 10 minutos mas o menos un poco más dolorosas que las de siempre pero nada que no pudiera tolerar. Esa tarde vino Laura (mi doula) y tomamos mate toda la tarde, hablamos mucho sobre el parto, sobre otras cosas que nada tenían que ver con el tema y jugamos con Maite (mi nena). Alrededor de las 16 hs. comencé a perder el tapón. Por la noche vino mi mamá y se llevó a Maitena a dormir a su casa, creíamos que iba a comenzar el trabajo de parto en cualquier momento y no queríamos que Maite sufriera viendo como me dolían las contracciones. Esa noche costó dormir pero pudimos, de vez en cuando me despertaban las contracciones pero por lo menos dormimos un poco. Por la mañana del viernes Cris (mi marido) ya había decidido no ir a trabajar pensando que el nacimiento era inminente pero igual tuvo que ir un rato, yo me desperté, fui a la panadería y lo esperé con mate. Al mediodía salimos a caminar para ver si podíamos acelerar un poquito el proceso, las contracciones eran cada 7 u 8 minutos, cada vez dolían más. Por la tarde vino Ana (la otra partera), tomamos mate, hablamos un rato y decidimos que me revisara para ver como veníamos y para decidir si se quedaba a pasar la noche acá o si se iba a su casa. Sorprendentemente tenia borrado el cuello del útero solo 2 cm. por lo que faltaba que se borre el centímetro restante y recién ahí comenzar a dilatar. Estando los 3 de acuerdo Ana se fue a su casa y nos dijo que descansemos, que esto venia para largo. Todos los indicios eran buenos síntomas y que sea tan lento y progresivo según ella era mejor para que el útero se acostumbre de a poco a la exigencia y al dolor y yo también.
Un poco decepcionados comimos y nos fuimos a dormir. Maitena se quedó nuevamente en la casa de mi mamá por las dudas. A esta altura nosotros la extrañábamos un montón pero no queríamos arriesgarnos a traerla y después tener que llamar para que la vengan a buscar en medio de la noche. Dormir fue una tarea casi imposible. Cada contracción me despertaba, a medida que pasaba el tiempo el dolor era cada vez mas intenso y me costaba mucho estar acostada. Muy temprano me levanté y con ayuda de la pelota fui pasando las contracciones. Llamamos a mi mamá para que nos traiga a Maite por lo menos un rato así la veíamos, la extrañábamos horrores!!! Alrededor de las 9 comencé a tomar el tiempo de las contracciones para ver como venían, eran cada 5 minutos y no paraban. Decidí bañarme y llamar a Ana para que viniera. A las 11 llego Maite y ahí me relajé un poco, me sentía mucho mejor estando con ella, realmente la necesitaba. Cerca de las 13 hs llegan las 2 parteras y la doula. El día estaba hermosísimo, mucho sol y hasta calorcito. Almorzamos en el patio, nos reímos mientras no tenia contracciones, mimamos mucho a Maite, hablamos de varias cosas y Cris nos hizo unas ricas milanesas con ensalada. Pasamos un muy lindo almuerzo al aire libre. A las 16 hs decidimos que seria bueno ver como venia el tema ya que mis contracciones durante este tiempo que estuvieron ellas eran cada 4 o 5 minutos. Sin poder creerlo Nati nos dice que tenía solo 1 cm. de dilatación y el cuello totalmente borrado. Era muy angustiante saber que había pasado tanto tiempo y tanto dolor para que recién tuviera 1 cm. Las chicas deciden irse y dejarnos para que miremos una peli, vayamos a tomar un helado, tratemos de dormir o cualquier cosa que pueda distraernos porque por lo visto el trabajo de parto era súper lento. Dormir fue imposible, lo imposible era acostarme, no había forma de que pudiera tolerar las contracciones acostada o semisentada. Tenía mucho sueño pero no encontraba posición para dormir. Solo arriba de la pelota sentía alivio.
No tenía hambre, sentía nauseas. Ya eran las 18 o 19 hs cuando siento que no puedo más y la angustia me gana. La llamo a Ana para preguntarle qué podía tomar como parámetro para llamarlas ya que contracciones había tenido todo el día y eran cada 4 minutos, no se espaciaban. Estaba bastante fuera de sí. Sentía la necesidad de que empiece de enserio el trabajo de parto, no aguantaba mas la incertidumbre y la ansiedad que me estaba jugando una mala pasada. Me dice Ana si quería que viniera, a mi me daba vergüenza hacer que venga otra vez pero no veía otra opción, necesitaba estar con ellas. Ana entonces habla con Laura (la doula) y le cuenta como estoy, Lau que vive mas cerca de casa viene cerca de las 21 hs y ahí sí que comenzó todo de verdad. Nos encerramos en la habitación a oscuras, solo con la luz tenue de una estufa halógena, así estuvimos durante horas. Con masajes en las caderas, palabras justas, frases hermosas y mucho animo logré atravesar esas duras contracciones que eran cada 2 minutos y muy pero muy fuertes. No podía comer nada, solo tomaba Gatorade para hidratarme y unas pocas rodajas de manzana. Maite finalmente se quedó con nosotros, parece que el destino quería eso, que dejemos de planificar y preparar, que Zoe iba a llegar cuando quisiera y no cuando nosotros lo pensemos. Cris iba y venia, se encargaba de la nena y me daba ánimos a mi, estaba justo cuando lo necesitaba y cuando sentía que quería estar sola con las chicas él se iba con Maite, fue perfecta la combinación. A esa altura ya no tenía noción del tiempo. Me dijeron después del parto que las parteras llegaron entre las 23.30 y las 24 hs. Para mí entre las 21 hs y el nacimiento no habían pasado más de 2 horas pero no fue así. Cuando llegaron Ana y Nati yo estaba súper concentrada y venia trabajando muy bien con Laura. Internamente quería que me revisaran para saber cómo progresaba pero no toleraba la opción de acostarme y además estaba tan sumergida en mi mundo tratando de sobrellevar cada contracción que no quería interrumpir ese momento. Cada tanto escuchábamos los latidos de Zoe, todo venía muy bien. A cada ratito quería hacer pis así que me abrigaba para salir de la pieza que estaba calentita e iba, el inodoro ayudaba bastante a tolerar las contracciones, también me agarraban algunas mientras iba o volvía y me apoyaba en la pared esperando a que pase. Maite entraba y salía de la pieza a su antojo, venia, miraba que pasaba, a veces me hablaba o me preguntaba cosas y se iba a seguir mirando dibujitos. Nunca lloró ni se angustió por escucharme gritar. Cerca de las 2.20 AM decidió irse a dormir, Cris le hizo una mamadera y no se la escucho mas, una santa!!!

La ultima vez que fui al baño miré el reloj y eran las 2.30 AM!! No podía creer que había pasado tanto tiempo!!!! Despedí un coagulo de sangre y resto del tapón y ahí mismo las parteras me dijeron que me ponga el camisón. Volví a acostarme en la cama en posición de 4 patas recostada sobre la pelota y sin que nadie me dijera nada comencé a pujar. Mi cuerpo me pedía que puje, me ardía mucho, sentía presión. No creí que ya era el momento, había sido todo tan lento que pensé que faltaba mucho aun, no quería ilusionarme todavía. Pujé unas 3 o 4 veces y se rompió la bolsa, en el siguiente pujo sale la cabeza y en el próximo nace mi bebé, 3.04 AM. Mas maravilloso imposible!!!!!! Fue mágico, lo mas intenso que viví en mi vida!!! Apenas nació Zoe me senté y me la pusieron en mi pecho, estábamos felices, atontados!!! Nose si eran las hormonas, el cansancio o qué pero estábamos como idos, en seguidita que nació la bebé yo me reía porque habían pasado unos minutos sin contracciones, era la gloria para mi!!! Esperamos que dejara de latir el cordón, enseguida salio la placenta, me acomodé bien en la cama, le di el pecho y estuvo casi 1 hora succionando. A las horas la revisaron, la pesaron, midieron, yo me levanté y me bañé! No podía creer estar caminando a 2 horas de haber parido!!! Cuando tuve la cesárea con mi primer hija tardé como 3 días en poder caminar mas o menos….y todo era dolor y sufrimiento, en cambio ahora me reía, comía helado, disfrutaba de mi hija, de mi pareja, de mis parteras y mi doula que fueron impresionantes!!! Todo era felicidad!!!



Es maravilloso vivir esta experiencia!! Se puede parir en libertad, se puede parir después de una cesárea y se puede vivir el nacimiento como un acto de amor, respeto e intimidad!


jueves, 11 de agosto de 2011

Lista util de preguntas y respuestas sobre PVDC

Preguntas frecuentes acerca del PVDC

P:¿Es cierto eso de que “Una vez cesárea, siempre cesárea”?
R: No, esto es un concepto médico desactualizado. Hace 40 años, no había suficiente información disponible sobre los riesgos del trabajo de parto después de un parto por cesárea. Adicionalmente, la mayoría de las cesáreas que se realizaron en aquel entonces se hicieron con incisiones clásicas, mientras que actualmente en casi todas las cesáreas se usa incisiones transversas bajas también llamadas “bikini”. Los estudios actuales demuestran que el PVDC (parto vaginal después de cesárea) es, de hecho, una alternativa más segura para la madre y el bebé que programar una cesárea después de una cesárea previa donde la incisión fue transversa baja.

P: Mi médico me dijo que mi pelvis es muy pequeña para parir vaginalmente a un bebé de más de 3,6 kilos (8 libras) ¿Es eso cierto?
R: No, la pelvis y las cabezas de los bebés son estructuras óseas flexibles. Durante el trabajo de parto, la pelvis se abre permitiendo que pase el bebé, cuya cabeza se amolda perfectamente. De hecho, en la posición de cuclillas, la pelvis estará un 33% más abierta que antes del embarazo. Muchos factores contribuyen a que esto sea así. Para empezar, durante la última etapa del embarazo, se libera una hormona llamada relaxina, la cual ablanda los ligamentos y el cartílago que rodean la pelvis. Igualmente, las diferentes posiciones y movimientos de la madre durante el trabajo de parto cambian las dimensiones de la pelvis, por ejemplo, caminar, subir escaleras y colocarse en cuclillas. Estos factores ayudados a la flexibilidad de la cabeza del bebé otorgan mucho espacio para que los bebés pasen por la pelvis. La cabeza de los bebés está formada por cinco placas que están conectadas con tejidos blandos que le permiten amoldarse durante el nacimiento a medida que el bebé baja por la pelvis. Estos huesos vuelven a su estado normal unas horas después del parto.

P: He tenido más de una cesárea ¿Puedo tener entonces un parto vaginal?
R: Absolutamente. Varios estudios han demostrado que, en comparación con la probabilidad de ruptura uterina después de una cesárea, la probabilidad no aumenta significativamente después de dos o más, siempre y cuando no se realice una inducción. Sin embargo, sí existe relación entre una mayor incidencia de placenta acreta y cada cesárea sucesiva. La placenta acreta es una condición en la cual la placenta se “incrusta” en las capas de músculo de la pared uterina, lo cual puede causar problemas de retención de placenta, lo que a su vez suele ocasionar hemorragia y hasta podría ser necesaria una histerectomía para detener el sangrado. Otra buena razón para evitar una nueva cesárea.

P: Mi médico afirma que programar una inducción aumentará mis probabilidades de tener un parto vaginal ¿Cuál es su opinión?
R: De hecho, es totalmente al revés. Las inducciones así como las conducciones al trabajo de parto contribuyen a un marcado aumento en la tasa de ruptura uterina, y por tanto deben evitarse siempre que sea posible. Las inducciones también conllevan a una mayor tasa de cesáreas. Si por razones médicas es necesaria una inducción, se recomienda ampliamente la monitorización de la madre y el bebé.

P: No encuentro un médico que apoye mi decisión de tener un parto vaginal después de cesárea..
R: Encontrar un médico que te apoye puede ser difícil. Si alguien te dice que no hay ningún doctor en el área que apoyaría tu parto, no le creas. Tómate el tiempo de hacer citas para visitar a diferentes médicos o parteras. Hazles preguntas y escucha sus respuestas.

P: Mi bebé está de nalgas ¿Se me debe hacer una cesárea?
R: No necesariamente. Depende de en qué posición esté el bebé y la experiencia de tu médico o partera. Con un profesional capacitado, un parto vaginal de nalgas puede ser tan o más seguro para la madre y el bebé que una cesárea. Sin embargo, hacer que el bebé se dé la vuelta es la mejor manera de evitar una cesárea; existen muchas técnicas disponibles para que un bebé de nalgas adopte la posición cefálica, es decir, cabeza abajo.

P: ¿No causa el parto vaginal problemas como por ejemplo “daño” al suelo pélvico?
R: El Dr. Alastair MacLennan, un importante investigador, declaró en una entrevista con Reuters Health que: “80% de los problemas que experimenta una mujer debido a un parto vaginal también los sufre una mujer que haya tenido una cesárea.” La mayoría de las veces son intervenciones como la episiotomía, las ventosas y los fórceps las que contribuyen a la incontinencia urinaria y fecal, el prolapso del útero y al daño al suelo pélvico, y no el parto vaginal mismo. Las mujeres que han sufrido una cesárea también experimentan incontinencia urinaria y fecal y otras dolencias debidas a la cirugía o simplemente como resultado de las hormonas del embarazo o de las drogas usadas durante el parto.

P: ¿No es más segura una cesárea que un parto vaginal después de una cesárea?
R: La operación cesárea es una cirugía abdominal mayor con todas sus implicaciones. La cirugía misma, independientemente de los problemas médicos que puedan conducir a una cesárea, aumenta los riesgos de cirugía materna, histerectomía, hemorragia, infección, coágulos, daño a los vasos sanguíneos, la vejiga u otros órganos, depresión posparto, síndrome de estrés post traumático y rehospitalización por complicaciones. Las posibles complicaciones crónicas causadas por adhesiones del tejido de la cicatriz incluyen: dolor pélvico, problemas al defecar, y dolor durante las relaciones sexuales. El tejido de la cicatriz hace que las siguientes cesáreas sean más difíciles de llevar a cabo, y por lo tanto aumenta el riesgo de lesionar otros órganos, sufrir placenta previa o acreta, infertilidad, embarazo ectópico o ruptura uterina durante los embarazos subsiguientes y aumenta el riesgo de problemas crónicos causados por las adhesiones. También existen riesgos para el bebé como el síndrome de estrés respiratorio, que el bebé sea prematuro, bajo peso al nacer, ictericia, baja puntuación APGAR (una evaluación de la salud del recién nacido), y para finalizar entre 1 y 9 por ciento de los casos se corta y hasta lisia al bebé con el escalpelo.

P: ¿Cuál es el verdadero riesgo porcentual de sufrir una ruptura uterina?
R: Esto es una pregunta difícil porque son muchos los factores que se atribuyen a la ruptura uterina. Sin embargo, lo aceptado ampliamente es que para una mujer que ha sufrido una cesárea transversa baja, el riesgo es de 0,7% (7 en 1.000 mujeres.) Si una mujer ha tenido dos o más cesáreas previas transversas bajas, el riesgo aumenta ligeramente. Las inducciones o conducciones al parto aumentan este riesgo de forma drástica: de 0,7% a 5%. Y con una incisión clásica o una incisión en T el riesgo se encuentra entre 3% y 5%.

P: ¿Puedo tener un PVDC si tengo una incisión clásica?
R: La razón por la cual no se recomienda un PVDC con una incisión clásica es que se cree que la tasa de ruptura uterina es mayor (de 3% a 5% comparada con menos de 1%.) Sin embargo, no hay estadísticas confiables, pues a las mujeres con una incisión clásica no se les permite participar en estudios sobre PVDC. Sin embargo, es interesante que en muchos estudios de PVDC, mujeres con incisiones “desconocidas” (por falta de registros) se les permitió participar. Su inclusión no afectó los resultados (lo que indica que la ruptura con una incisión clásica es menor de la estimada.)

P: ¿Cuándo es la cesárea absolutamente necesaria?
R: En los siguientes casos:
• Placenta previa oclusiva a término.
• Bebé en posición transversal.
• Prolapso de cordón.
• Placenta abrupta.
• Eclampsia o preeclampsia severa con una inducción fallida.
• Tumor uterino de gran tamaño que obstruya la cerviz.
• Verdadero sufrimiento fetal confirmado con una muestra de PH de la sangre del bebé o perfil biofísico.
• Una verdadera desproporción cefalopélvica (DCP, significa que el bebé es muy grande para la pelvis.) Esto es muy infrecuente y siempre está asociado con una deformidad pélvica (o una rotura pélvica mal curada.)
• Brote inicial de herpes activo al comienzo del trabajo de parto.
• Ruptura uterina.

PVDC (Parto Vaginal después de Cesárea)

PVDC significa dar a luz a un bebé mediante un parto vaginal luego de haberse sometido a una o a más cesáreas. Más del 80% de las mujeres podrán optar por un PVDC e incluso es más seguro que someterse a repetidas cesáreas.

¿Por qué debería optar por un PVDC?
Cada mujer tiene una razón diferente para desear un parto vaginal después de haberse sometido en el pasado a una cesárea. Para muchas mujeres, la justificación podría ser de índole médica, mientras que otras mujeres sentirán la necesidad emocional de dar a luz a su bebé mediante un parto vaginal. Por otro lado, la causa podría ser financiera o relacionada con el plazo de recuperación.
Existen numerosos beneficios relacionados con un parto vaginal. En el caso de las mamás, entre estos beneficios se pueden incluir a los siguientes:
*Reducción del riesgo de muerte materna.
*Menor posibilidad de que surjan complicaciones.
*Evitar la pérdida de sangre, el desarrollo de infecciones, la formación de coágulos sanguíneos en las piernas, y las lesiones en diferentes partes del cuerpo (en los intestinos, en el tracto urinario, etc.).
*El amamantamiento será generalmente más sencillo, luego de haber dado a luz a su bebé mediante un parto vaginal.
*El costo de un parto vaginal es de aproximadamente $3.000 menos que el de un parto por cesárea.
- Su bebé también obtendrá beneficios de un parto vaginal, entre los que se incluyen:
*Prevención de la Prematuridad Iatrogénica (lo cual significa que la cirugía tuvo que realizarse debido a que ocurrió un error al calcular la fecha de parto).
*Reducción de las probabilidades de padecer Hipertensión Pulmonar Persistente.
*Evitar el tener que someterse a cirugías relacionadas con daños fetales.
Los PVDCs. presentan una disminución de la tasa de muerte fetal, si se los compara con una cesárea repetida optativa.



Consejos Prácticos Relacionados con los PVDCs.

• Ejercítese diariamente: nade, camine, practique yoga, asista a clases de gimnasia prenatal -- realice todo lo que la haga sentirse bien. Además, el hecho de gozar de un buen estado físico la ayudará a facilitar su trabajo de parto, y posiblemente acortará el período que necesite para recuperarse del mismo.

• Asista a clases prenatales. Asegúrese de registrarse tempranamente para asistir a clases de PVDC, a cursos de actualización, o a algún otro programa de calidad prenatal. Aunque hubiera asistido a clases durante algún embarazo previo; el hecho de salir y disfrutar una noche con su pareja ayudará a que ambos estén preparados, promoverá el diálogo, le aportará ideas sobre cómo podrá lidiar con el trabajo de parto y sobre cómo podrá centrar su energía en el bebé y en su posterior nacimiento.

• Busque un proveedor de cuidados comprensivo y gentil. Trate de encontrar a alguien que crea en los PVDCs., que presente una tasa exitosa de PVDC que supere el 75%, y una tasa de cesáreas menor al promedio comunitario. Si se sintiera completamente insegura, trate de buscar una segunda opinión.

• Trate de obtener la mayor cantidad de información posible sobre el tema. Obtenga una copia de los registros médicos de su(s) embarazo(s) anterior(es) para conservarla(s) en su poder. Pídale a su doctor de cabecera actual que le explique todo lo que usted no comprenda. Hable abiertamente con su doctor, haga planes con él/ella. Hable con otras personas que han pasado por su misma situación. Lea libros y revistas dedicados a este tema.
• Establezca un ambiente acogedor para el parto, a fin de facilitar el trabajo de parto.
• Practique diferentes posiciones. Trate de permanecer parada o de caminar en lugar de quedarse acostada, para así poder facilitar el trabajo de parto; a fin de que el hecho de permanecer en cuclillas en el momento de pujar pueda ser más efectivo.
• Continúe comiendo y bebiendo sanamente. El trabajo de parto es un trabajo duro y consume mucha energía. Lejos de eliminar el riesgo de tener que arriesgarse a someterse a una aspiración con anestesia general; el ayuno total podría incrementar el riesgo al elevar la acidez de los contenidos estomacales. Por otro lado, el ayuno podría dificultar el trabajo que deberá realizar el útero.
• Aprenda a confiar, coopere y escuche a su cuerpo y céntrese en el patrón especial de trabajo de parto que haya elaborado para usted.
• Tranquilice a sus familiares y a sus amigos. Recuerde que, de acuerdo a diferentes investigaciones médicas, un PVDC usualmente será más seguro tanto para usted como para su bebé si se lo compara con una cesárea repetida.
• Asista a reuniones de apoyo en las cuales se hable de PVDCs. o, si no hubiera ninguna en el área en la cual reside, únase a organizaciones nacionales. A través de reuniones y de boletines informativos podrá escuchar historias de otras personas que han "pasado por su misma situación", y que compartirán sus experiencias relacionadas con los PVDCs. con usted.

Personalmente recomiendo que todas aquellas mujeres que se preparan o sueñan con un PVDC lean el libro “Nacer por cesarea?” de Ibone Olza y Enrique Lebrero.
En mi caso parir fue lo mas hermoso que me pasó en la vida! Si confían en su cuerpo, si tienen ganas, si quieren experimentar el maravilloso proceso de dar a luz naturalmente no se den por vencidas, así cueste conseguir profesionales que las acompañen, la recompensa de sentir toda esa fuerza interior y salvaje en el proceso del nacimiento y ser protagonista de tu parto es incomparable!!!

martes, 26 de julio de 2011

Las doulas: quiénes somos y qué hacemos?


Las doulas

¿Qué es una doula?
Una doula es una persona experimentada en la ayuda al nacimiento que provee de soporte continuo, información y apoyo emocional y físico, a las mujeres embarazadas, antes, durante y justo después del parto. Las doulas asisten a las mujeres que dan a luz en hospitales, en casas de partos y en sus domicilios.
La primera misión de la doula es informar positivamente de la experiencia de la maternidad y del parto a las mujeres embarazadas y a sus familias. El fundamento del cuidado de una doula se basa en el conocimiento de que el continuo soporte emocional y la confianza durante el proceso de parto mejoran y facilitan todas las fases de la maternidad en gran medida.
Lo importante de una doula no es, pues, lo que ella sabe, sino quien es ella, su personalidad, porque esto es lo que más influye al ayudar a la mujer que está de parto.

Tareas que puede realizar una doula:

* Durante el embarazo:

o Comenta tus objetivos para el parto así como cualquier duda y temor
o Complementa la información recibida en las clases de preparación al parto por parte de la partera
o Informa sobre el proceso del parto y el dolor y sugiere ideas para mejorar el confort adecuadas a las circunstancias
o Provee de consejo sobre un plan de parto a consultar con el médico o partera

* Durante el parto:

o Te acompaña cuando sientes la necesidad de su apoyo, ofreciéndote soporte emocional
o Está contigo para responder tus dudas y animarte
o Sugiere maneras para soportar el dolor y facilitar el parto en colaboración con el personal sanitario
o Actúa como un vigilante de los deseos de la madre durante el proceso del parto frente a intervenciones no deseadas
o Ayuda creando un entorno adecuado para la madre (reduciendo el nivel de ruido y luz, poniendo música, regulando el frío o calor, respondiendo al teléfono, etc.)
o Ayuda en un PVDC (parto vaginal después de cesárea), si fuera el caso
o Colabora con una partera en la atención de un parto en casa
o Respeta la privacidad de la mujer de parto
o Da apoyo y seguridad a otros miembros de la familia

* Después del nacimiento del bebé:

o Ayuda a través de los procedimientos del posparto
o Facilita el establecimiento temprano de la lactancia materna
o Mantiene el contacto por teléfono para cualquier consulta
o Colabora en el cuidado de la casa y de los demás hermanos para tranquilizar a la nueva madre y liberarla de cargas

Pero en realidad, ¿qué cambia con una doula?
Según el libro “Mimando a la madre, cómo una doula puede ayudarte a tener un nacimiento más corto, fácil y sano” de Kennel, Klaus y Kennel (Mothering the Mother, How a Doula Can Help You Have a Shorter, Easier and Healthier Birth (1993)) una doula puede proporcionar las siguientes diferencias:
• 50% reducción en cesáreas
• 25% parto más corto
• 60% menos peticiones de epidural
• 40% menos uso de oxitocina sintética
• 30% menos uso de analgésicos
• 40% menos uso de fórceps
• Mejora el vínculo padres-bebé
• Menos problemas con la lactancia
• Menor incidencia de depresión posparto

Un estudio de la universidad Case Western Reserve en Cleveland, Estados Unidos, mostró que mientras el 63% de las mujeres que no tuvieron el apoyo de una doula necesitaron de una cesárea tras la inducción del parto, sólo un 20% de aquellas que tuvieron a una doula con ellas la requirieron.

Doulas, parteras y médicos
La partera y el médico pueden proveer todo el cuidado necesario para una mujer y su bebé durante todo el embarazo, nacimiento y tras él. Tienen todos los conocimientos y el equipo necesario para asesorar de cualquier desviación de la normalidad y actuar en consecuencia. El cometido de la partera es dar soporte físico y emocional durante la experiencia del nacimiento usando sus conocimientos y habilidades en educación, consejo y promoción de la salud.
La doula provee de cuidados emocionales y asistencia práctica a la mujer y a su familia antes, durante y tras el parto. Puede ofrecer información, consejo y soporte, pero no está cualificada para desarrollar ninguna tarea clínica. Sin embargo, puede tener amplios conocimientos sobre masaje, reflexología, homeopatía y lactancia. Es la persona elegida por la mujer y/o la pareja para protegerles en su experiencia del nacimiento y asistirles en su transición hacia la maternidad y paternidad. Su trabajo proviene de la tarea que tradicionalmente realizaban otras mujeres de la familia o del vecindario (como se hace en muchas culturas todavía). La doula también es la persona que protege a la mujer para que se respeten sus deseos, facilitando la comunicación entre ella y las parteras y médicos.
Uno de los aspectos que diferencia el papel de la doula es su cuidado continuo. Cuando el trabajo de parto empieza, ella está junto a la mujer hasta el final. Todas las necesidades se han establecido y se ha acordado de antemano de qué manera la doula puede ayudar a la mujer en el parto y tras él, con el nuevo bebé. No hay cambios de turnos ni otras obligaciones. No es así en el caso de la partera, que muchas veces no dispone de tiempo para escuchar, educar y guiar a la mujer en su entrada a la maternidad. En cambio, la doula puede dedicar varias horas al día ayudándola en la lactancia, preparando comida o atendiendo a los hermanos mayores. La doula puede negociar con la madre cierta flexibilidad para que le permita cumplir con las necesidades de su propia familia, algo que algunas comadronas también querrían.
Según la portavoz de la Academia Americana de Obstetricia y Ginecología, la doula provee de apoyo a las personas en la sala de partos "siempre que conozcan cual es su papel en el proceso de nacimiento... y que su función más importante es dar soporte psicológico a la madre". Pero en algunas ocasiones, debido a la falta de tiempo y dedicación de los médicos y parteras, los padres tienden a preguntar más a la persona con la que han tenido más relación y contacto, la doula, cuyos conocimientos pueden no ser tan amplios y precisos como los de un médico o partera, que han cursado varios años de estudios universitarios.
El Dr. Marshall Klaus, profesor de pediatría de la Universidad de California en San Francisco, es un investigador de estudios pioneros sobre los beneficios de la presencia de doulas, publicados en la revista de la Asociación Médica Americana en 1991. Él fue quien ayudó a fundar la asociación de Doulas de Norte América. En los cursos para doulas, el grupo aconseja encarecidamente no enfrentarse a ninguna decisión médica. "A veces, a pesar de que les decimos frecuentemente a las doulas que no deben discutir con un médico, lo hacen", dice el Dr. Klaus.
El conflicto está servido cuando los médicos o comadronas deciden llevar a cabo algo, como un rasurado, enema o episiotomía, que las investigaciones basadas en la evidencia han demostrado innecesarias. A menudo, las prácticas hospitalarias siguen más un protocolo establecido que una decisión tomada según la situación particular. La doula debe saber diferenciar estas situaciones de aquéllas en que existe un riesgo real, sin enfrentarse con el personal sanitario, informando y dando apoyo constante a la madre.

¿Son las doulas las guardianas de un parto normal frente a la masiva medicalización?
Tradicionalmente, las comadronas eran las guardianas de un parto normal pero, si no les es posible, alguna alternativa se tiene que encontrar. Incluso en algunos casos las comadronas no desean proveer a las mujeres el tipo de soporte que necesitan para que tengan las mayores oportunidades para un parto normal. Las mujeres que se sienten seguras en salvaguardar un parto normal están empezando a incrementar el volumen de sus peticiones. Esta reivindicación incluye también algunas comadronas no conformes con la situación actual, mujeres embarazadas y doulas. Algunas doulas son antiguas comadronas o madres que sienten la necesidad de hacer algo para defender la fisiología normal del embarazo, parto y primeros días del bebé, ante la desmesurada medicalización e intervención actual.

¿Se sentirá el padre desplazado ante la presencia de una doula?
Ni mucho menos. Normalmente, los futuros padres reciben a esta mujer experimentada con los brazos abiertos. La doula no desplaza a la pareja en el nacimiento, más bien le quita la presión de tener que cuidar de ella (y de su entorno, o sea otros niños, casa, resto de la familia, etc.) para que él pueda hacer lo que hace mejor: amarla.